Construyendo el Multilateralismo
Que Necesitamos

Construyendo el multilateralismo que necesitamos Desde el cambio climático hasta las emergencias globales de salud, además de la brecha tecnodigital y la financiación para la educación, la importancia de una acción multilateral coordinada para enfrentar los grandes desafíos del siglo XXI es incuestionable.

Los gobiernos que aspiran a construir sistemas educativos equitativos, integradores y eficaces se enfrentan a retos serios que requieren una inversión considerable de recursos técnicos y financieros, así como un compromiso político a medio y largo plazo. Las plataformas internacionales de cooperación entre países son herramientas esenciales para alcanzar dichos objetivos y compartir recursos.

En efecto, el artículo XIV de la Declaración Universal de Educación Equilibrada e Inclusiva (DUEEI) no solo afirma que «la Humanidad comparte un destino colectivo inextricable», sino que también defiende el derecho de «todas las naciones a beneficiarse de una solidaridad y una cooperación equitativas verdaderas». Esto se traduce naturalmente en «asociaciones beneficiosas, mutuamente y de iguales» que «reconoce, respeta y acata las prioridades nacionales y las realidades locales». Este enfoque particular del multilateralismo se basa en tres conceptos fundamentales:

  • El multilateralismo no es una mera opción oportunista, sino una necesidad ineludible debido al carácter indivisible del los intereses primigenios y fundamentales del colectivo que es la humanidad.
  • No todas las formas de multilateralismo son iguales. La dinámica del multilateralismo, a menos que se conciba dentro de un marco de igualdad (de las partes), equidad (en las relaciones) y solidaridad (en lugar de caridad), simplemente reproducirá los mismos desequilibrios, injusticias e inestabilidades que pretende rectificar y abordar.
  • El multilateralismo no implica la desaparición de las dimensiones nacionales y locales del desarrollo, ni de las prioridades y contextos respectivos de los países. Por el contrario, el espíritu de la DUEEI defiende la visión de que la verdadera universalidad emana y se construye a través del encuentro respetuoso y enriquecedor de las particularidades del mundo.

Desde su postura clara y definida, la DUEEI identifica profundas limitaciones en la concepción predominante del multilateralismo. Los defectos subyacentes de los actuales marcos multilaterales se han puesto de manifiesto recientemente con el fracaso del sistema internacional a la hora de garantizar una distribución equitativa de las vacunas COVID-19 y de la liquidez proporcionada para ayudar a los países a mitigar las terribles consecuencias de la crisis.

Por lo tanto, existe una necesidad urgente de abordar las ineficiencias y la inflexibilidad de los marcos de cooperación multilateral, que deben reorientarse y revitalizarse en el complejo contexto del siglo XXI. Para ello, es necesario situar las preocupaciones, necesidades y aspiraciones de los países y los pueblos en el centro de la formulación de políticas globales y en la vanguardia de los esfuerzos de desarrollo, respetando y adaptándose siempre a las respectivas prioridades nacionales, aspiraciones locales y contextos socioculturales.

Una de las principales preocupaciones del Sur Global, que se encuentra en el centro de la formulación de políticas, es la cuestión de garantizar la financiación necesaria para el desarrollo, la cual está íntimamente ligada a la cuestión de la insostenible y creciente carga de la deuda pública externa. Debido a las consecuencias económicas de la crisis de la COVID-19, la cuestión de la deuda, en particular, y la financiación, en general, se han convertido en temas centrales de la agenda de los países del Sur Global en su lucha contra las consecuencias económicas de la COVID-19. Estas cuestiones abarcan desde peticiones para el alivio total de la deuda hasta una redistribución más equitativa de los Derechos Especiales de Giro (SDRs, por sus siglas en inglés) emitidos por el FMI en agosto de 2021.

Esta relación indisoluble entre multilateralismo, educación, desarrollo y financiación se reconoce en el artículo XV de la DUEEI a través del compromiso de «crear mecanismos de financiación coordinada y solidaria de la educación que respeten las prioridades nacionales, se adapten a las realidades locales, contribuyan a aliviar la deuda y faciliten el incremento presupuestario para la educación» como medio para garantizar «el derecho inalienable de todos los pueblos y naciones a beneficiarse de un desarrollo próspero, humano, equitativo y sostenible, del cual la educación sea la chispa iniciadora».

Con esta particular concepción del multilateralismo y la afirmación del derecho a la seguridad material e inmaterial, la DUEEI promueve un profundo cambio paradigmático y epistemológico para permitir la realización de su visión. Reconociendo el artículo XV, el cual menciona que «El Sur Global está conformado por una basta diversidad de países, pueblos y culturas que comparten simultáneamente características, desafíos y aspiraciones sistémicos», defiende que el Sur Global puede «construir y adoptar colectivamente una tercera vía alternativa e inclusiva de desarrollo que nazca de y a través de la educación, fundada sobre el espíritu del multilateralismo, la solidaridad y la autodeterminación»

En su primer bienio, la OCS ayudará a sus Estados Miembros a mitigar las consecuencias de la crisis de COVID-19 y a alcanzar sus aspiraciones comunes de desarrollo a través de la educación, estableciendo una Alianza Transregional en educación para el Desarrollo (TPED, por sus siglas en inglés) para reforzar y racionalizar la coordinación entre las organizaciones intergubernamentales en el ámbito de la educación, estableciendo una Unión de Apalancamiento Mutuo de Deudores (CLUB, por sus siglas en inglés) y un marco sostenible de evaluación de las Asociaciones Público-Privadas, como mecanismos colectivos para lograr el alivio de la deuda y garantizar condiciones de financiación más favorables para el desarrollo y estableciendo la formación de un Congreso del Gran Sur, para definir un plan de trabajo común, intersectorial y de múltiples partes interesadas, para la construcción de un sistema de educación, para el desarrollo sostenible de una «Tercera Vía de Desarrollo alternativa e inclusiva»

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