Una desafiante vuelta en tiempos de desvanecimiento de los antiguos fundamentos

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23 de septiembre de 2025, Adís Abeba – Tras una pausa de varios meses, Su Excelencia el Secretario General Manssour Bin Mussallam inauguró la segunda temporada del pódcast La Tercera Vía – En Vivo con el Secretario General, que se transmite cada domingo a las 16:30 horas, hora de África Oriental. En esta ocasión, habló con franqueza sobre las turbulencias que atraviesa la economía mundial, en particular los amplios aranceles comerciales y los cambios en la asistencia para el desarrollo, como principales fuentes de incertidumbre.

El Secretario General mencionó las dificultades que enfrenta el principio de multilateralismo en 2025, señalando el desvanecimiento de los fundamentos que durante décadas habían regido al mundo. Agregó que la inestabilidad económica generalizada ha impactado directamente el trabajo de la Organización, provocando retrasos en las contribuciones de los Estados Miembros al presupuesto ordinario.

Explicó que existe una transformación profunda que trasciende las presiones financieras inmediatas: el orden mundial surgido tras la Guerra Fría, pese a los intentos de mantenerlo, muestra signos claros de declive. Este cambio radical está conduciendo a fluctuaciones globales que amenazan con el colapso de las estructuras del viejo sistema. No obstante, destacó también un aspecto positivo: la posibilidad de aprovechar estas transformaciones como una oportunidad histórica para que el Gran Sur, y la humanidad en su conjunto, sienten las bases de un nuevo orden mundial fundado en los principios de justicia, sostenibilidad y solidaridad.

Las Diez Soberanías: hoja de ruta hacia un Sur independiente

El discurso del Secretario General giró en torno al marco detallado de las Diez Soberanías, concebidas como pilares fundamentales que permitirán al Gran Sur alcanzar su verdadero derecho a la autodeterminación.

  • Soberanía del conocimiento y educativa: Hizo un llamado a alcanzar la soberanía del conocimiento, instando a los Estados a superar los modelos importados y adoptar sus propios saberes. Subrayó que pensar desde la propia identidad constituye la forma más elevada de libertad, lo cual debe extenderse al ámbito educativo. Asimismo, propuso una transformación radical que deje atrás la educación memorística para avanzar hacia un aprendizaje basado en la resolución de problemas, dotando a la juventud de competencias en pensamiento crítico.
  • Soberanía económica y ambiental: Puso como ejemplo la industria del café, que ilustra el desigual reparto estructural entre Norte y Sur: mientras el Norte obtiene grandes beneficios de las fases de procesamiento, los agricultores del Sur reciben apenas una fracción de los ingresos. La solución, señaló, pasa por que el Sur desarrolle industrias locales que agreguen valor internamente y fortalezcan los mercados regionales. Este enfoque se vincula con la soberanía ambiental, que reinterpreta la crisis climática no como una condena, sino como una oportunidad de desarrollo, evitando caer en un “colonialismo verde”. El objetivo es asegurar que la transición hacia economías verdes fomente crecimiento, empleo y prosperidad en los países del Gran Sur.
  • Soberanía de la dignidad y autosuficiencia: Otros elementos destacan la necesidad de preservar la dignidad humana. La soberanía sanitaria —una de las lecciones dejadas por la pandemia de la COVID-19— exige reforzar la inversión en investigación científica y en la producción local de suministros médicos. De igual modo, la soberanía alimentaria y el desarrollo de infraestructura son esenciales para que los Estados puedan responder a las necesidades de sus pueblos y conectar sus mercados, reduciendo la dependencia de las infraestructuras y prioridades del Norte.

Sembrar las semillas de un nuevo mundo

El derrumbe del viejo sistema es ya ineludible. Pero el reto que enfrenta el Sur no se limita a superar este orden decadente: también debe desempeñar un papel central en la construcción de un sistema nuevo que atienda las necesidades de toda la humanidad.

En la parte final de su intervención, el Secretario General subrayó que, aunque esta tarea es ardua, constituye una necesidad inaplazable: se requiere un esfuerzo colectivo, basado en una identidad arraigada, que asegure que el desmantelamiento del sistema actual conduzca a un futuro mejor y no a una realidad aún más precaria. “Debemos unirnos —afirmó— para formar, dar forma y consolidar el mundo que anhelan nuestros pueblos, un mundo que encarne los valores que dignifican nuestra humanidad compartida”.

Para comprender con mayor detalle esta visión, puede consultarse la Carta Meridional, que presenta el marco general de los principios de las Diez Soberanías. El texto está disponible en inglés y en español a través del siguiente enlace:https://www.cartameridional.com/english-version/