Educación Equilibrada e Inclusiva

Contextualidad

Un enfoque centrado en el contexto cuyo fundamento es la integración y la adaptación a las realidades, los valores y los marcos interpretativos de los estudiantes, para desarrollar su sentido de copropiedad y cocreación.

En relación a la inclusión, T. Booth y M. Ainscow en «Índice de inclusión» declaran:

«Considera que cada vida y cada muerte tienen el mismo valor. Apoya a todos para que sientan que forman parte de la sociedad. Aumenta la participación de niños y adultos en las actividades de aprendizaje y enseñanza, las relaciones y las comunidades de las escuelas locales. Reduce la exclusión, la discriminación y las barreras al aprendizaje y la participación. Reestructura las culturas, políticas y prácticas para responder a la diversidad de forma que se valore a todos por igual. Vincula la educación a la realidad local y mundial. Aprende de la reducción de barreras para algunos niños en beneficio de la mejora de las escuelas para el personal y los padres/profesionales, así como para los niños. Considera que todos los estudiantes tienen derecho a una educación en su localidad. Destaca el desarrollo de las comunidades y los valores escolares, así como sus logros. Se refiere al refuerzo mutuo de las relaciones entre los centros escolares y sus comunidades. Reconoce que la inclusión en educación es un aspecto de la inclusión en la sociedad».

T. Booth y M. Ainscow
Desde
Mediante​
Hacia

Pluridisciplinariedad: la educación es diseñada por especialistas en educación y consiste en diferentes materias que se imparten codo a codo en diferentes aulas.

Interdisciplinariedad: la educación es diseñada en conjunto por diversos especialistas disciplinarios. Los planes de estudio intentan superar las barreras entre las asignaturas.

Transdisciplinariedad: la educación es diseñada tanto por especialistas como por no especialistas. Los planes de estudio reflejan las necesidades y las aspiraciones sociales relevantes para el logro educativo y superan las limitaciones de las disciplinas académicas.

En el ámbito educativo, esto significa que la inclusión ya no puede limitarse al logro de un acceso ampliado o universal a la educación. Según la definición de Ervin F. Sparapani y David M. Callejo Pérez en «Una perspectiva sobre el currículo estandarizado y su efecto en la enseñanza y el aprendizaje» publicado en 2015:

«Los pueblos del mundo viven en una sociedad compleja y polifacética, lo que se refleja en la diversidad de los alumnos que asisten a las aulas (Daniel, 2007; VanSciver, 2005). Los profesores de todos los niveles educativos se enfrentan día a día, al reto de ayudar a todos estos alumnos a tener éxito en una sociedad tan diversa. Adaptar el currículo a las necesidades de cada grupo de alumnos es el gran reto que nos plantea la diversidad».

Ervin F. Sparapani y David M. Callejo Pérez

Por lo tanto, los sistemas educativos deben ser capaces no solo de brindar acceso a todos los miembros de la sociedad, sino que también deben incluirlos en el tejido mismo del proceso educativo. Aquí es donde surge la importancia de la contextualización. Como el cuarto pilar de la Educación Equilibrada e Inclusiva, la contextualidad es la más transversal y abarcadora de los cuatro pilares.

En consecuencia, en su aplicación esto requiere que los sistemas educativos:

1. Garanticen que el entorno educativo esté diseñado de manera apropiada para adaptarse a las realidades locales.
  1. La importación de establecimientos educativos prefabricados y su implementación indiscriminada en contextos tangiblemente diferentes es profundamente perjudicial para la eficiencia de un sistema educativo. En el caso de las comunidades nómadas, por ejemplo, se debería centrar la atención en estructurar un entorno educativo móvil, en lugar de construir edificios de última generación capaces de ofrecer la misma calidad educativa.
2. Reflejen las realidades, la cultura y las aspiraciones de la comunidad en el contenido.
  1. La educación debe permitir que tanto los alumnos individuales como las comunidades enteras se reconozcan dentro de su educación. Esto puede observarse de manera evidente en las sociedades poscoloniales, donde la brecha entre el entorno educativo formal y el contexto (la cultura, la comunidad, etcétera) es particularmente pronunciada. Esta brecha adopta diversas formas, tales como representaciones sociales, estereotipos, exclusión de la narrativa educativa, desconexión entre las habilidades requeridas por una comunidad y las habilidades adquiridas mediante la educación, entre otras. Un ejemplo importante es el uso de la lengua materna. Un idioma no solo es un medio de comunicación, también es el vehículo de las ideas, los valores y la cultura de una comunidad. En el plano social, una educación que no incorpora la lengua materna de los estudiantes, de hecho, los separa de su comunidad y les prohíbe ser agentes proactivos dentro de una comunidad que ya no entienden. En cuanto a las evaluaciones, la exclusión de las lenguas maternas de la educación coloca a los estudiantes que hablan lenguas minoritarias en una situación de desventaja inmediata, ya que al mismo tiempo necesitarán aprender nuevos conceptos y un nuevo idioma. A menudo, el resultado es un proceso de alienación que desconecta a los estudiantes de su propia comunidad o los conlleva a refugiarse detrás de barreras que conducen al comunitarismo.
3. Adapten las prácticas pedagógicas a la individualidad del alumno.

Cada estudiante es, ante todo, un individuo con diferentes experiencias e historia. Los individuos aprenden de diferentes maneras. Por lo tanto, es importante que las prácticas pedagógicas se adapten al contexto y las realidades individuales del estudiante. En otras palabras, el sistema educativo es el que debe adaptarse a la diversidad del alumnado y el alumnado no debería sacrificar su diversidad en un intento de adaptarse al sistema educativo. Esta diversidad se manifiesta en innumerables formas: habilidades mentales y físicas, género, orientación sexual, idioma, fe, clase socioeconómica y cualquier otro aspecto relevante de sus antecedentes sociales y culturales.

Sin embargo, es importante señalar que, si bien la contextualidad implica la adaptación de la educación a todos los niveles (internacional, regional, nacional, local e individual), no implica la desaparición de los estándares y los resultados internacionales, regionales y nacionales. Más bien, la adaptación de un sistema educativo a las particularidades y las variables del contexto encuentra su verdadera relevancia cuando se quiere lograr precisamente los estándares y los resultados comunes y esperados de manera más efectiva.

Los cuatro pilares de
la Educación Equilibrada e Inclusiva (EEI)

Enfoque basado en la mejora de la comprensión del interendeudamiento y la interdependencia de las culturas.

Enfoque integrador de perspectivas múltiples basado en la interconexión de los ámbitos del conocimiento académico y no académico.

Enfoque interactivo y sinérgico basado en el diálogo de planteamiento de problemas y el intercambio crítico a través de la participación proactiva de los estudiantes.

Enfoque centrado en el contexto cuyo fundamento es la integración y la adaptación a las realidades, los valores y los marcos interpretativos de los estudiantes, para desarrollar su sentido de copropiedad y cocreación.

Plan Estratégico 2023 - 2030

Programa
2023 - 2024

Declaración Universal de Educación Equilibrada e Inclusiva

Guía global de ética, principios, políticas y prácticas en EEI

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