Educación Equilibrada e Inclusiva

Dialecticismo

Un enfoque interactivo y sinérgico basado en el diálogo de planteamiento de problemas y el intercambio crítico, para el pensamiento libre y crítico a través de la participación proactiva de los estudiantes.

Los sistemas educativos de todo el mundo se han inclinado a lo largo de la historia hacia el enfoque didáctico de la educación. En este enfoque, que sigue siendo el modelo en todo el mundo, el profesor, como transmisor proactivo, otorga a los estudiantes, como recipientes pasivos, la información y los conocimientos que se consideren necesarios. De hecho, este método impide a los estudiantes participar en su propio proceso de aprendizaje. Esto no sucede sin repercusiones:

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    Los estudiantes no tienen la oportunidad de practicar sus habilidades introspectivas y reflexivas. El informe publicado por la Royal Society en 2011, Neurociencia: implicaciones para la educación y el aprendizaje permanente, señala que: «El cerebro tiene una extraordinaria capacidad de adaptación, a veces denominada neuro plasticidad. Esto se debe al proceso por el cual las conexiones entre las neuronas se fortalecen cuando se activan simultáneamente; a menudo resumido como “Las neuronas que se activan juntas se conectan”. Y si bien este efecto […] conocido como plasticidad dependiente de la experiencia […] está presente durante toda la vida, no es menos cierto decir que la plasticidad tiende a disminuir con la edad». En lo que respecta al método didáctico de la educación, se hace evidente que segregar la transmisión del conocimiento de la indagación y la producción del conocimiento, tendría efectos inhibidores sobre la capacidad de los estudiantes para asimilar, filtrar, examinar y criticar al mismo tiempo la información y el conocimiento.
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    Los estudiantes carecen de una voz proactiva dentro de su educación. Sin embargo, como explica Caden (1998), el diálogo no es solo «un discurso como forma de habla», sino también, y quizás lo más importante, «un discurso como construcción de diversos enfoques de conocimiento». La prohibición del discurso y el diálogo en el entorno escolar formal, tanto entre el profesor y los estudiantes como entre los propios estudiantes, no solo sería perjudicial para el logro de ciertas capacidades y competencias analíticas, sino también para la eficacia del propio proceso de aprendizaje.

Sin embargo, cabe señalar que el consenso internacional sobre este tema parece inclinarse a favor de alejarse del enfoque didáctico. En «La nueva visión para la educación: liberar el potencial de la tecnología», publicado en 2015 por el Foro Económico Mundial (FEM), por ejemplo, el pensamiento crítico se cuenta entre las «16 habilidades más críticas del siglo XXI» identificadas por la publicación.

Para prosperar en un mundo que evoluciona con rapidez y está arbitrado por la tecnología, los estudiantes no solo deben poseer habilidades sólidas en áreas como lengua y literatura, matemáticas y ciencias, sino que también deben ser hábiles en competencias como el pensamiento crítico, la resolución de problemas, la persistencia, la colaboración y la curiosidad.

La literatura contemporánea que destaca la importancia de las habilidades de pensamiento crítico, la resolución de problemas y la colaboración es, en consecuencia, más que abundante. Más allá de la lenta implementación de tales políticas educativas, estos enfoques tienen un conjunto particular de limitaciones —precisamente porque se centran en la resolución de problemas en lugar de la formulación de problemas. Como evidencia del pensamiento crítico, el enfoque de resolución de problemas brinda problemas cuyas soluciones se espera que se elaboren; en resumen, se espera que los estudiantes encuentren la respuesta a una pregunta. Pero el pensamiento, como indica el método científico, se relaciona más con la capacidad de articular las preguntas correctas, en lugar de solo encontrar la respuesta correcta. El educador brasileño Paulo Freire, en su obra seminal «Pedagogía del oprimido», destaca la importancia y la diferencia de una educación que plantea problemas:

«La educación problematizadora se asienta en el acto creador y estimula la reflexión y la acción verdaderas de los hombres sobre la realidad, responde a su vocación como seres que no pueden autenticarse al margen de la búsqueda y de la transformación creadora».

Paulo Freire

Por consiguiente, esta es la principal diferencia entre la educación basada en la resolución de problemas y la educación basada en la formulación de problemas en relación con el enfoque didáctico. El enfoque de resolución de problemas no es más que el método didáctico que ha cedido espacio a la reforma, mientras que el enfoque de formulación de problemas es una auténtica ruptura con el método didáctico. Aquí es donde se revela la importancia del dialecticismo como enfoque educativo.

Como enfoque, el dialecticismo se traduce en un compromiso constante en un diálogo con otros y un intercambio crítico. El diálogo permite que el entorno escolar formal se convierta en un tercer espacio seguro donde los estudiantes y los profesores pueden expresar, debatir e intercambiar diversas opiniones e ideas sobre el mundo. Sin embargo, este diálogo no implica credulidad o ingenuidad. Debe dar lugar a una reflexión crítica y, a su vez, a un intercambio crítico con el interlocutor que permita llegar a una conclusión mediante la identificación de discrepancias y contradicciones. Por otro lado, este intercambio crítico no debe confundirse con una contradicción sistémica, debido a que estar de acuerdo, después del diálogo y el intercambio crítico, es tanto la práctica del juicio crítico como estar en desacuerdo.

Desde
Mediante
Hacia

La enseñanza unidireccional del conocimiento por memorización, con el estudiante respondiendo a las preguntas planteadas por el profesor que conoce todas las respuestas correctas.

Existe una preocupación por estimular la participación del estudiante en el aula, tal como en espacios de debate realizados bajo la guía del profesor.

Dialecticismo: una pedagogía basada en el diálogo bilateral, el estudio y el debate de ideas entre los estudiantes de modo que les permita motivarse y convertirse en agentes positivos de cambio, para respaldar el desarrollo de ciudadanos activos desde la escuela hasta la edad adulta.

Si se fundamenta en el dialecticismo, la dinámica del entorno escolar formal se transforma. Pero no implica la obsolescencia del profesor ni la desaparición de la transmisión de conocimientos en el proceso educativo. Sin embargo, sugiere una transformación del rol del profesor que ya no es el guardián supremo de la verdad y el conocimiento, al que los estudiantes podrían acceder de forma independiente en la actualidad, sino un facilitador, un mediador y un sintetizador; en resumen, el director de una orquesta. A su vez, los estudiantes pasan de ser receptáculos vacíos que deben llenarse con hechos e información a ser protagonistas y cocreadores de su propia educación, al mismo tiempo que se involucran y producen conocimiento de manera crítica.

Los cuatro pilares de
la Educación Equilibrada e Inclusiva (EEI)

Enfoque basado en la mejora de la comprensión del interendeudamiento y la interdependencia de las culturas.

Enfoque integrador de perspectivas múltiples basado en la interconexión de los ámbitos del conocimiento académico y no académico.

Enfoque interactivo y sinérgico basado en el diálogo de planteamiento de problemas y el intercambio crítico a través de la participación proactiva de los estudiantes.

Enfoque centrado en el contexto cuyo fundamento es la integración y la adaptación a las realidades, los valores y los marcos interpretativos de los estudiantes, para desarrollar su sentido de copropiedad y cocreación.

Plan Estratégico 2023 - 2030

Programa
2023 - 2024

Declaración Universal de Educación Equilibrada e Inclusiva

Guía global de ética, principios, políticas y prácticas en EEI

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