Educación Equilibrada e Inclusiva

Intraculturalismo

Un enfoque basado en una profunda introspección cultural para una comprensión más completa del interendeudamiento y la interdependencia de culturas.

La UNESCO desarrolló el concepto de ciudadanía intercultural que «se basa en conciliar múltiples identidades y contextos de manera simultánea, asume la capacidad de entablar diálogos interculturales, asimismo respeta los derechos culturales de los demás e idealmente se convierte en un paso hacia la promoción de la paz». Las Directrices de 2006 definían la educación multicultural e intercultural de la siguiente manera:

«La interculturalidad supone el multiculturalismo y es el resultante del intercambio y el diálogo “intercultural” en los planos local, nacional, regional o internacional. […] La educación multicultural recurre al aprendizaje sobre otras culturas para lograr la aceptación o, por lo menos, la tolerancia para con estas culturas. La educación intercultural se propone ir más allá de la coexistencia pasiva, y lograr un modo de convivencia evolutivo y sostenible en sociedades multiculturales, propiciando la instauración del conocimiento mutuo entre diferentes grupos culturales» [emphasis in the original].

Directrices de la UNESCO

Arjun Appadurai, antropólogo sociocultural indoamericano, quien ha escrito de manera extensa sobre las dinámicas culturales de la globalización, ha identificado, sin embargo, tres riesgos del diálogo intercultural:

  • El riesgo de ser malinterpretado y, en consecuencia, exacerbar los malentendidos o las disputas culturales;
  • El riesgo de dar la impresión al interlocutor de haber aceptado la esencia de la propia cultura y, por lo tanto, verse reducido y caricaturizado;
  • El riesgo de no encontrar el equilibrio adecuado entre hablar en nombre del propio grupo cultural y expresar las diferencias, tensiones y diversidades internas.

Los sistemas educativos que buscan implementar un enfoque intercultural se enfrentan de forma constante a los tres riesgos identificados por A. Apparadurai. Al tener que abordar al mismo tiempo la necesidad de articular y consolidar una identidad nacional y expresar esta identidad nacional en relación con un mundo globalizado, la diversidad cultural se aborda como un problema por parte de los sistemas educativos formales. De manera que, se reduce a una observación superficial de las otras culturas, y se concretan los tres riesgos identificados, o se ignora por completo.

Además de estos impedimentos, al tratar de responder a la necesidad de una identidad nacional, los sistemas educativos tienden a construir una narrativa nacional, similar a una novela histórica que presenta a individuos y momentos importantes de la historia de una nación. A menudo, esto suele ser en detrimento y exclusión de la pluralidad y la diversidad, ambas inherentes a la narrativa nacional. Esta exclusión de la pluralidad y la diversidad de la narrativa nacional en general adopta una de dos formas, o ambas al mismo tiempo:

  • La exclusión de las narrativas y las historias de los grupos minoritarios o marginados en favor de la narrativa del grupo dominante de una nación determinada;
  • En los países del Sur Global, sobre todo en los países que emergen de un pasado colonial, la adopción de narrativas en gran medida eurocéntricas de la historia mundial que, aunque incluyen la historia política moderna de la nación, excluyen las propias culturas de esta.

En el primer caso, el sistema educativo puede generar de forma involuntaria un complejo de superioridad cultural en los grupos dominantes de la sociedad, mientras que al mismo tiempo genera un complejo de inferioridad cultural en los grupos minoritarios o marginados. En el segundo caso, las consecuencias reflejan las del primero, pero a una escala diferente, ya que se genera un complejo de inferioridad cultural del cuerpo estudiantil que no se reconoce en la narrativa, al tiempo que provoca una separación entre la educación y la comunidad. Estas consecuencias tienden a causar resultados adversos. Para aquellos cuya narrativa ha sido excluida, al renunciar a las partes cruciales de su identidad, se enfrentan a un estado de alienación que, a su vez, puede resultar en «identidades asesinas» mientras buscan preservar sus culturas, las cuales se esencializan y reducen a un conjunto particular de características que causan diferencias del otro para convertirse en aquello que el otro no es. Para aquellos cuyas narrativas impregnan el sistema educativo, el resultado es la intolerancia hacia el otro, cuya existencia cultural se percibe como una amenaza para su cultura y su identidad o una exotización del otro en un conjunto reduccionista de características, cuya cultura y, por ende, identidad se perciben como irrelevantes, más allá de la curiosidad cultural, ya que ni es tan compleja como la cultura dominante ni tiene valor histórico comparable y, por tanto, es irrelevante para el mundo contemporáneo. Por consiguiente, este enfoque de la narrativa nacional en los sistemas educativos de todo el mundo no solo constituye un obstáculo considerable para una educación intercultural productiva, sino que también es perjudicial para la cohesión de la propia identidad nacional.

El intraculturalismo surge en este contexto como un enfoque complementario de la educación intercultural. Al revertir la transvaluación de Tztan Todorov, es decir, «ese retorno hacia sí de una mirada a la que le ha dado forma el contacto con el otro», el intraculturalismo se vuelve potente como enfoque educativo, puesto que mitiga los tres riesgos del diálogo intercultural y responde a la doble necesidad de que los sistemas educativos articulen identidades nacionales cohesivas y su existencia dinámica dentro de un mundo globalizado. Ya no se trata de estudiar otras culturas en contraste con una cultura indígena dada, sino más bien de estudiar más a fondo la cultura indígena e identificar:

  • Las influencias interretroactivas de sus subculturas;
  • La influencia y la contribución de otras culturas y el conocimiento exógeno;
  • Su propia influencia y contribución a otras culturas y su respectivo cúmulo de conocimiento.

En consecuencia, se revela la interdependencia y la interconexión que se producen en las culturas y subculturas, lo que demuestra que ya son el resultado de la diversidad. El riesgo de destacar el dualismo en el diálogo intercultural se disipa, puesto que una cultura dada no habría existido, en su forma actual, de no haber sido por la cultura del otro y, viceversa, la cultura del otro no habría existido, en su forma actual, si no hubiera sido por la contribución de la propia cultura. Si se fundamenta en el intraculturalismo, un sistema educativo está habilitado para construir una identidad nacional cohesiva al incluir las narrativas plurales de sus comunidades como parte integral e histórica de la cultura nacional y para establecer una relación armoniosa con otras identidades al comprender que no solo coexisten, sino que también son cocreadores y copropietarios del mundo contemporáneo compartido. Es una integración de las dimensiones endógenas y exógenas de la diversidad en la educación, ya que cada cultura es tanto indígena como no indígena, dado que se constituye, en parte, de elementos exógenos y, a su vez, aporta con elementos exógenos a otras culturas.

Desde
Mediante
Hacia

Impulsar hacia la uniformización y la globalización de la cultura.

Una preocupación ética por el intraculturalismo: acoger y promover la diferencia entre «otros» y «nosotros».

Intraculturalismo: un profundo interés por entender la propia cultura con el fin de apreciar su interdependencia e interendeudamiento con otras culturas.

No obstante, es pertinente reiterar el carácter complementario del intraculturalismo con el interculturalismo. Si bien el intraculturalismo expresa la intrínseca esencia intercultural y transcultural de las culturas, seguirán existiendo las diferencias culturales para las cuales será necesario un diálogo intercultural. Por lo tanto, el intraculturalismo puede ser percibido como una precondición educativa para un diálogo intercultural productivo.

Los cuatro pilares de
la Educación Equilibrada e Inclusiva (EEI)

Enfoque basado en la mejora de la comprensión del interendeudamiento y la interdependencia de las culturas.

Enfoque integrador de perspectivas múltiples basado en la interconexión de las áreas del conocimiento académico y no académico.

Un enfoque interactivo y sinérgico basado en el diálogo de planteamiento de problemas y el intercambio crítico a través de la participación proactiva de los estudiantes.

Enfoque centrado en el contexto cuyo fundamento es la integración y la adaptación a las realidades, los valores y los marcos interpretativos de los estudiantes para desarrollar su sentido de copropiedad y cocreación.

Plan Estratégico 2023 - 2030

Programa
2023 - 2024

Declaración Universal de Educación Equilibrada e Inclusiva

Guía global de ética, principios, políticas y prácticas en EEI

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